Víctor, para comenzar, cuéntanos quién es Víctor Jesús Francisco Manzano, cómo se define y a qué se dedica en la actualidad
Actualmente me dedico a la educación en el sector privado, trabajando principalmente por cuenta propia. Me defino como un apasionado de la historia, una vocación que nació en mi infancia gracias a mi padre, quien también compartía esta pasión. Él, un inmigrante español de origen francés, me introdujo en el mundo de Roma a través de los cómics de Astérix y Obélix. Esas lecturas fueron la puerta de entrada a un universo histórico que, poco a poco, se fue volviendo más extenso y fascinante para mí.
Jesús Francisco Manzano ha explorado la narrativa a través de la novela, un terreno donde la precisión histórica se entrelaza con la imaginación. Su pasión por la historia ha cristalizado incluso en la publicación de un libro. ¿Qué nos puedes contar sobre esa obra?
Se trata de una novela histórica con ciertos tintes fantásticos. El relato se enmarca en la Polonia ocupada por el régimen nazi y sigue la trayectoria de Aleska, una joven que lucha por sobrevivir en ese contexto tan hostil. Es una historia que utiliza el rigor del marco histórico para sostener una trama de superación personal en el periodo más duro de Polonia.
¿Cuándo vio la luz este proyecto?
Fue publicado hace dos años. Fue un proceso gratificante que me permitió volcar muchos de mis intereses en el papel.
Hablando de tu pasión por la historia, ¿Esta afición es algo que te acompaña desde niño?
Absolutamente. Desde que aprendí a leer, a los cinco o seis años, comencé a consumir libros y cómics de temática histórica. Empecé con la ficción de Astérix y, progresivamente, me interesé por temas más concretos como la historia de España y, muy especialmente, la de los romanos, una época que siempre nos ha fascinado en casa.
En tu caso, la historia ha pasado de ser una afición a una profesión muy ligada a su entorno. ¿En qué momento decidiste centrarse específicamente en la historia de El Viso de San Juan?
Fue una combinación de circunstancias vitales. Primero me mudé con mis padres a Ugena y, posteriormente, me independicé en El Viso. Me llamó poderosamente la atención que el municipio no nació como un núcleo convencional, como podrían ser Talavera u otras grandes poblaciones de la provincia. Pronto comprendí que la historia de El Viso no se puede entender sin el Castillo de Olmos; lo que hoy vemos como meras piedras a pie de carretera fue, en su día, el centro neurálgico desde el cual se originó el actual pueblo.
¿Qué fue lo que más te cautivó de esos orígenes?
Me atrajo su ubicación estratégica, su crecimiento y sus raíces. Aunque comparte orígenes con otros pueblos, esta zona de la Sagra tuvo un tránsito humano extraordinario: romanos, visigodos e incluso se cree que hubo asentamientos fenicios.
Tras tu primera novela, y con las miras puestas en el futuro ¿Qué nuevos proyectos hay en el horizonte?
Actualmente me encuentro en proceso de terminar un par de novelas más , aunque el camino no es sencillo. Entre la crianza de mi hija, las responsabilidades laborales y las obligaciones diarias, resulta complicado dedicarle a la escritura el tiempo de calidad que una obra requiere. No obstante, la intención de seguir creando sigue intacta.
Además, me estoy involucrando en la vida política local para intentar potenciar la divulgación histórica, especialmente en temas tan relevantes aquí como la Guerra Civil.
Uno de mis grandes proyectos es: es seguir enseñando a la gente joven que la historia no es aburrida. Si se enseña bien y hay interés, es algo fascinante.

