La emprendedora y escritora residente en Bargas, Patricia, ha presentado recientemente su primera obra literaria, el libro Mi gran despertar, un proyecto editorial nacido en este municipio toledano con el objetivo de ofrecer apoyo emocional, fomentar el autoconocimiento y ayudar a personas que atraviesan situaciones de ansiedad o acoso laboral a través de su testimonio personal y el uso de remedios naturales.
Patricia, acabas de dar un paso muy importante al publicar tu primera obra, «Mi gran despertar». ¿Quién es Patricia y qué te llevó a descubrir tu faceta como escritora?
Nací en Ciudad Real capital, pero me he criado toda la vida en Puerto Lápice, un pueblecito de Ciudad Real de unos 900 habitantes. Me crié con mis padres hasta los 28 años, cuando, por motivos de trabajo, me vine a Bargas.
Todo comenzó cuando estuve trabajando en una empresa que no pertenece a Bargas, en la cual desperté a nivel espiritual porque sufrí acoso laboral. Pero no quiero entrar mucho en eso porque fue una época muy triste.
Me sentí muy solitaria. Solo tenía el apoyo de quien hoy es mi marido y me empezaron a llamar la atención las barajas de ángeles. Mi pareja, que hoy en día es mi marido, me dijo que, si yo quería una baraja, él me la regalaba. Era como mi vía de escape.
Me hacía desconectar de la vida real que estaba viviendo. Al principio, solo veía las imágenes de las cartas, pero poco a poco fui entendiendo los mensajes que me guían y que me estaban enviando.
Todo eso lo tengo anotado en dos o tres cuadernos porque yo iba formulando preguntas y escribiendo lo que pasaba por mi mente. Porque, al igual que los seres queridos se comunican a través de la mente, lo que se me pasaba por la mente yo lo iba apuntando y luego se me cumplía.
Me ayudó muchísimo y eso me hizo emprender con mi marido nuestra empresa, Cosminatur, que es un centro de masajes, tratamiento de peso y medicina natural. A raíz de ahí, sentía que tenía la necesidad de explicar a las personas cómo fue mi despertar espiritual a partir de mi vivencia personal.
El libro, al primero que se lo dedico, es a mi abuelo paterno, porque él es mi guía, y a mi pareja. Y, por supuesto, también al lector, que sin el lector no somos nadie.
Las personas que han leído el libro me han comentado que les ha gustado un montón y me sentí muy realizada al escribirlo, más aún al tratar un tema que es muy tabú.
Al principio me daba un poco de corte. Mis primeras redes sociales me las hice privadas para que solamente quien yo quisiera pudiera acceder, pero luego ya me empezó a dar igual. Ya sé quién soy y ya no me avergüenzo.
Hay personas que te dejan de hablar porque todavía existe mucha desinformación sobre este tema. Confunden espiritualidad con religión y ya digo que no tiene nada que ver. El tema de creer en Dios, en Jesucristo, como yo creo a nivel espiritual, no tiene nada que ver. La religión la crean las personas, la crea el ser humano, y la espiritualidad es otra cosa que se lleva por dentro. Por eso me decidí a contar mi historia, para que, si hay gente que se siente identificada, vaya sin miedo.
¿Cómo nació la idea de escribir «Mi gran despertar»?
Sentía la necesidad de poder compartir mi historia porque me encuentro con muchas personas que necesitan ayuda a nivel emocional. Simplemente contar mi historia, mi proceso de ansiedad durante el acoso laboral y cómo yo me refugié en ello les puede venir muy bien.
Si echas un vistazo a mi perfil de YouTube o a mis redes, no conecto con el tarot convencional. Me considero, entre comillas, «coach espiritual».
Si ves mis redes, la gente necesita mucho apoyo emocional. En los directos suelo hacer una pregunta por persona y lo primero que me sale es a nivel emocional, porque, por mucho que te digan un sí o un no, la explicación se queda a medias.
A las personas, a nivel emocional, les llega más que les digas por qué están así que el simple hecho de que les digas sí o no. Por eso, en mi libro hablo un poquito de cómo ganar amor propio, de valorarse, de plantas que son buenas para utilizarlas a nivel emocional y de aceites esenciales, que son los que yo uso.
¿Qué es lo primero que piensas y qué escribes justo cuando te sientas por primera vez a escribir delante de una hoja en blanco?
Lo primero que pienso cuando escribo es un título y lo que pienso que puede aportar a la persona.
Una cosa curiosa que me ha pasado escribiendo este libro es que me salían las palabras como en verso, como en un castellano antiguo, y no lo buscaba. Es más, cuando lo edité, hubo capítulos que tuve que cambiar a un español más coloquial y dejar algunos en ese castellano antiguo.
Eso se debe a que los días en los que me sale con rima es porque mis guías me lo estaban transmitiendo así. Es como si dijéramos que me va viniendo la información.
Y luego, por supuesto, miro lo que a la persona le puede aportar el libro.

El título de tu libro va más allá del título, ¿verdad? ¿Qué significa para ti «Mi gran despertar»? ¿Hay alguna experiencia personal o algún momento de tu vida que marcara el inicio de ese despertar?
El título del libro va más allá de lo que la gente se piensa, porque tú dices «Mi gran despertar» y no te dice nada si no sabes por lo que ha pasado la persona.
En mi caso, siempre me han atraído estas cosas, pero era como que lo tenía un poco tabú, por creencias familiares y por opiniones ajenas. Pero cuando una persona despierta, al contrario de lo que dicen, no es una sensación bonita. Se pasan muchas cosas hasta que una persona despierta. Es como que va despertando a base de golpes. En mi caso fue el acoso laboral.
Lo que viene siendo mi gran despertar fue aquí, en Bargas, con el tema del bullying. Me di cuenta de mis dones, de mis capacidades psíquicas y de lo que podía hacer.
Como bien te he dicho, mi abuelo es mi guía. A mi abuelo paterno, una vez le encendí una vela morada. La vela morada te ayuda a potenciar los dones psíquicos, como para abrir el tercer ojo, el chakra del tercer ojo.
Yo me puse a hablarle a mi abuelo y la llama de la vela se empezó a poner de un color azul intenso y a moverse. Se me empañaron los ojos de lágrimas, me emocioné muchísimo. Sentía que realmente él estaba ahí. Estaba y está. Si lo llamo o le digo que necesito un abrazo y que me apoye, empiezo a sentir unos escalofríos por los brazos y por las manos.
A mí me da mucho frío cuando conecto con ellos y fue una experiencia muy bonita.
Tengo también más experiencias. Por ejemplo, cuando ayudo a la gente, a lo mejor me están preguntando por algo del trabajo y se me cuela algún familiar del cual no se han podido despedir. Empiezo a sentir ese frío, a notar que esa persona está ahí y que quiere despedirse de su ser querido que está aquí, en este plano.
Ver cómo a la persona le resuena todo lo que digo de su familiar, la forma en que la gente me da las gracias y se emociona, eso también me llena bastante.
Con la gente del canal de YouTube también me pasa. Si ves los comentarios, hay mucha gente que se emociona, a la que le resuena todo muchísimo y, a nivel emocional, la gente lo valora un montón.
¿Qué significa para ti ese «despertar» que da título a tu obra y cómo cambió tu manera de entender la vida?
Para mí, despertar significa no estar dormida a nivel espiritual, saber que lo que aquí se vive, en la Tierra, es algo que ya se ha pactado antes de venir aquí.
Nosotros, antes de nacer, así lo pactamos. Lo que pasa es que luego es como si nos hicieran un reseteo, porque, si tú recuerdas lo que has pactado, no lo vas a querer hacer, porque muchas veces implica dolor, implica emociones negativas y la mentalidad del ser humano no lo entiende.
A mí, por supuesto que me ha ayudado a entender la vida, porque era como que me faltaba una parte de mí. Me sentía muy incompleta, a muchas cosas no les veía sentido.
Tenemos la tendencia a preocuparnos por el dinero, porque no falte el dinero, sin mirar hacia los demás. Nos vamos centrando en nuestro ego y solo nos importamos a nosotros mismos. No miramos si al prójimo le falta algo, si podemos ayudar de alguna manera.
Hay muchas veces que no hay que ayudar de forma económica. Simplemente, con una palabra de aliento, de «estoy aquí», es suficiente.
Pienso que debería haber una asignatura, entre comillas, igual que hay una asignatura que se llama Ética y Religión, otra asignatura explicando ese tipo de cosas para que la gente ya decida por dónde quiere tirar.
Pero hay mucha gente que está perdida y no le encuentra sentido a la vida. Hay gente que te dice que no le encuentra sentido a tanto sufrimiento, que está muerta en vida, y es muy triste.
Entonces, a mí, tener mi espiritualidad y mis dones abiertos me hace no perder la fe en la humanidad.
¿Qué papel tuvo la espiritualidad durante la etapa de acoso laboral que viviste?
Me ayudó bastante a sobrellevarlo. Era como mi válvula de escape. Si me encontraba mal, sacaba un tiempo para coger mi baraja, mirar, preguntar y hacer mis limpiezas energéticas para mí misma, porque al principio empiezas con uno mismo.
Además, creo que sin el acoso laboral no hubiera despertado mis dones. Fue un palo muy duro, pero siento que todo lo que pasé me está ayudando a ayudar a otras personas.

¿Qué se va a encontrar el lector entre sus páginas y qué mensaje te gustaría transmitirle?
Principalmente, que de todo se sale y que todo lo que nos pasa tiene un porqué, aunque al principio no lo entendamos.
Este libro invita a la autorreflexión. Básicamente, cada persona tiene que ser como es. No nos tienen que tachar de raros por ser diferentes, como antiguamente.
El mensaje es ese: que cada persona tiene que ser como es a nivel emocional, no hay que retenerse nada, hay que decirlo todo, hay que conocerse a uno mismo.
También hay que saber utilizar las plantas, porque son muy necesarias, y hay que tener en cuenta que los ángeles y los guías están siempre con nosotros.
Hay guías que están desde que nacemos hasta que nos tenemos que ir de aquí y otros solo están un periodo de nuestra vida.
El mensaje, sobre todo, es que todos somos especiales para Dios, que Dios es una energía universal. Según la religión, lo vas a llamar de una manera o de otra, pero no deja de ser Dios.
Que la gente entienda que no está reñido ser espiritual con ser cristiano. Invito a que la gente despierte, que tenga su propia opinión y que no se deje influenciar por las opiniones de los demás.
Para algunas personas eres un sanador o una sanadora; para otras, eres una simple persona que ayuda, y para otras, eres una bruja loca.
«Lee la Biblia», me decían a mí en uno de mis directos. Invito a eso, a que las personas no se dejen influenciar por las opiniones ajenas.
En el libro hablas de cartas, rituales, plantas y aceites esenciales desde tu experiencia. ¿Cómo explicas estos temas a quienes no están familiarizados con ellos?
Lo explico como un recetario. La gente que lo ha leído me dice que es muy fácil de entender. Lo explico de forma muy coloquial. Explico el uso que tiene a nivel medicinal y luego el uso a nivel espiritual y esotérico.
Hay un capítulo en el que explico las especias, otro en el que explico las plantas y otro en el que explico los aceites.
Es uno de los temas de los capítulos que intento explicar de la forma más fácil y corta posible, para que los lectores, en una o dos líneas, entiendan cómo utilizo las plantas y los aceites que yo más uso.

¿Qué papel desempeñan estas herramientas en tu manera de entender el bienestar emocional y espiritual?
Cada aceite, cada especia y cada hierba están enfocados a una determinada dolencia o a una determinada emoción.
Así es como yo lo entiendo y como aplico los protocolos que tengo. Los rituales que tengo, como siempre digo, son desde la luz.
Yo solo miro a nivel emocional de las personas y, dependiendo de la persona, miro su necesidad, miro qué emoción o qué sentimiento tiene peor y qué hierbas o aceites son más indicados para ello.
Por ejemplo, la lavanda, a nivel de insomnio, va muy bien, calma los nervios, te hace estar más relajado y, a nivel espiritual, limpia. Es un aceite muy limpiador. El eucalipto también es un muy buen limpiador.
A nivel de aceites, cuando limpio una vela, lo que hago casi siempre es limpiarla con aceite de lavanda y eucalipto, o incluso romero. Luego, dependiendo de lo que necesite la persona, utilizo bolsas de plantas para hacer el ritual.
Cada vela tiene un color y, dependiendo de lo que la persona necesite, se utiliza un color u otro.
¿Qué te gustaría transmitir a través del libro a un lector que esté atravesando un momento difícil?
En el libro, más transparente no puedo ser. Yo antes, el acoso laboral, ni lo hubiera dicho. Por eso quiero dar voz a las personas que estén con ansiedad o depresión y decirles que no son raros o raras, que solo perciben las sensaciones de una manera diferente.
Que todo pasa por algo, que de todo se sale y que siempre hay personas dispuestas a ayudar.
Hay que quererse a uno mismo, valorarse, no dejarse influenciar por las personas de alrededor, no hacer siempre lo que las personas quieren que hagamos. Que cada persona es bella tal y como es.
¿Crees que hemos perdido la capacidad de escucharnos a nosotros mismos y de prestar atención a nuestro mundo interior?
Con las prisas y el estrés vamos corriendo a todos los sitios y, al final, no nos paramos a pensar en nosotros y en nuestras necesidades. Vamos siempre, como yo digo, a piñón fijo.
Pensamos muchas veces en los demás, en nuestro trabajo, en no fallar, pero no nos paramos a pensar en nosotros.
Deberíamos prestar más atención a nuestras emociones, a nuestros sentimientos. Priorizarnos más, ver lo que es mejor para nosotros y, si necesitamos un tiempo de introspección, de soledad buscada, está estupendo.
A veces, la mente y el cuerpo necesitan descanso y cuidarse a uno mismo.
¿Qué has aprendido de ti misma durante la escritura de «Mi gran despertar»? ¿Ha cambiado tu manera de ver la vida?
He aprendido a no juzgarme tanto, a ver mis capacidades, tanto psíquicas como de escribir. Es más, me relaja escribir.
Me ha cambiado la manera de ver la vida porque, si yo no escribo este libro, a lo mejor no estoy cambiando la vida de otras personas.
Me explico: a quien lea el libro le va a venir muy bien y es como cambiar una vida, es como hacer despertar a alguien con mis palabras.
¿Qué importancia tienen o han tenido las actividades culturales que se organizan en Bargas para ti y para el resto de los autores bargueños?
Sé que Bargas hace muchas actividades culturales, pero, como este tema no es un tema muy cultural, o por lo menos así lo he percibido, no he ido a ningún evento.
A nivel cultural no me he atrevido a mostrarme en Bargas porque me da un poco de pudor la reacción que la gente pueda tener hacia mi persona.
Y claro, al llevar una empresa, también hay que tener mucho cuidado de a quién le enseñas el libro y a quién no, porque, como ya digo, el que te juzguen sigue estando muy a la orden del día.
Para terminar, Patricia, imagina que alguien está atravesando un momento complicado, se siente perdido o necesita encontrar un nuevo rumbo en su vida. ¿Qué reflexión te gustaría compartir con esa persona? ¿Y qué te gustaría que sintiera al cerrar la última página de «Mi gran despertar»?
La reflexión que me gustaría compartir es que mi libro no es el final, es un principio.
Que quien lea el libro, al cerrarlo, se haga la siguiente pregunta: ¿Qué parte de mí necesita despertar?
Y, por supuesto, que se lleve mucho amor, mucha esperanza y la certeza de que siempre se puede volver a empezar con más luz.