19 abril 2024
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Hablamos con Rafael Correa, jefe de Grupo del Laboratorio de Inmuno-Regulación del Instituto de Investigación Sanitaria del Gregorio Marañón (IISGM) e hijo predilecto de Illescas

Rafael es Doctor en Biología por la Universidad Complutense de Madrid y Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad Autónoma de Madrid. Dirige el Laboratorio de Inmuno-regulación en el Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón. La labor investigadora de su grupo se centra en el estudio de la homeostasis inmunológica y en el desarrollo de terapias celulares para inducir tolerancia inmunológica. 

En 2022 fue declarado hijo predilecto en Illescas, su localidad, ¿Cómo se siente al recibir esta distinción? ¿Qué significa personalmente para usted este reconocimiento?

Pues para mi es el reconocimiento más importante que he recibido en mi carrera. Es todo un honor y un privilegio que mi pueblo me nombre hijo predilecto y que con ello reconozca además la relevancia de la investigación biomédica y el impacto sobre la sociedad que tiene nuestro trabajo.

¿Hay algún aspecto de su infancia o sus experiencias en Illescas que considere fundamental en su desarrollo personal y profesional?

¡¡Todos !!, la herencia genética obviamente contribuye a formar el carácter y las cualidades de la persona. Pero las vivencias, entorno y sobre todo la educación que se reciben durante la infancia son lo que configuran las capacidades, las ambiciones, los principios y cómo nos relacionamos con el resto de la sociedad. Por tanto, lo que soy y lo que hago es resultado de la educación recibida por mis padres y el entorno que me ha proporcionado Illescas en la etapa más importante del desarrollo de una persona, que es la infancia y la juventud. Entre todo ello, quiero destacar la educación que he recibido en los centros públicos de enseñanza de Illescas (el colegio Martin Chico y el instituto Juan de Padilla) y los excelentes profesores que tuvimos mi generación en estos centros.

Guardo también un excelente recuerdo de mi etapa en el “Junior”, una actividad promovida por la parroquia donde los niños de entre 8 y 13 años nos juntábamos en la plaza de los leones a jugar, pero sobre todo donde aprendíamos valores como la convivencia, el respeto y la ayuda. También mi paso por la Fundación Musical Manuel de Falla de Illescas fue una bonita y enriquecedora experiencia en torno a la música, que considero que es también importante en el desarrollo de las capacidades de los más jóvenes.

¿Qué mensaje le gustaría enviar a sus conciudadanos de Illescas en relación con este nombramiento y su compromiso con el servicio público y la excelencia en la medicina?

Ante todo, transmitirles mi agradecimiento de corazón. Fue un momento realmente emocionante para mi recibir este reconocimiento rodeado de mi familia, amigos, antiguos profesores y compañeros, y de tanta gente querida de Illescas.

Mi carrera se ha centrado y seguirá focalizada en mi compromiso con la sociedad de contribuir a los avances médicos y la mejora en la calidad de vida de los pacientes en nuestro país. Pero también asumo un compromiso con la localidad de Illescas para ayudar en lo que esté en mi mano a fomentar las vocaciones científicas y colaborar con los centros de enseñanza de Illescas o el ayuntamiento en aquellas actividades donde mi experiencia pueda servir a orientar a nuestros conciudadanos más jóvenes. Ya estoy en contacto con asociaciones de padres de los institutos de Illescas para organizar alguna charla orientativa y a medio plazo me gustaría iniciar un nuevo proyecto en el que alumnos de Illescas interesados por la ciencia puedan venir a nuestro laboratorio a vivir de primera mano la experiencia de la investigación biomédica.

Rafael Correa¿Qué consejos o palabras de aliento les daría a los jóvenes de Illescas que están interesados en seguir una carrera en medicina o investigación científica, especialmente aquellos que podrían enfrentar desafíos similares a los que usted ha enfrentado?

A cualquier joven le diría que se forme, que estudie y que aprenda todo lo que pueda en la disciplina o sector que realmente le guste. El mercado laboral se ha vuelto muy competitivo y los mejor formados y los más motivados son los que más posibilidades laborales tendrán para progresar en su trabajo y hacer realidad su vocación.

A aquellos que se interesan por la medicina y la investigación científica, les diría que no hay trabajo más bonito que intentar rebasar las barreras del conocimiento y explorar nuevos avances y un mayor entendimiento del mundo que nos rodea, contribuyendo con ello al bienestar social y al desarrollo de nuestro país. Si además es en el campo de la medicina, el impacto y la huella que dejará su trabajo en la sociedad será aún más remarcable, contribuyendo al avance de la medicina que tantas vidas salva y tanto está mejorando la calidad de vida de los pacientes.

La carrera científica plantea muchos desafíos, pero en los últimos años ha habido una mejora increíble en las condiciones laborales de los investigadores y el reconocimiento de la relevancia de la investigación. El campo de la medicina está experimentando una gran revolución con la llegada de las terapias avanzadas, y sin duda en las dos próximas décadas asistiremos a una transformación completa del sector con muchas oportunidades de trabajo y con una relevancia social sin precedentes.

En resumen, a nuestros jóvenes los animo a formarse y desarrollar su vocación, pero no como una obligación, sino con pasión, disfrutando de la oportunidad de aprender y con la motivación de convertirse en grandes profesionales que transformen y mejoren la vida de los que le rodean.

Hablando de su trabajo, a primeros de año conocimos el caso de Irene, una pequeña que había sufrido un trasplante de corazón utilizando una terapia pionera desarrollada por el laboratorio que usted dirige, ¿Podría proporcionar más detalles sobre la técnica experimental que se utilizó en el caso de Irene y cómo difiere de los enfoques convencionales en trasplantes de corazón pediátricos?

Irene ha sido la primera paciente en el mundo que recibió la terapia experimental que desarrollamos en mi grupo, y que se ha realizado íntegramente en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, dando prueba del altísimo nivel (a pesar de los escasos medios) de la ciencia biomédica en España.

El trasplante de órganos es uno de los grandes hitos que ha conseguido la medicina, y nuestro país, gracias a la excelente labor de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), es año tras año líder mundial en donaciones y trasplantes realizados. Sin embargo, sigue sin ser una solución definitiva por culpa del rechazo inmunológico, donde las defensas del paciente reconocen como extraño el órgano trasplantado intentando destruirlo a toda costa.

Nuestra terapia pionera explota un tipo de células que tenemos en el organismo que se encargar de evitar o controlar las respuestas inadecuadas del sistema inmune y mantener un correcto equilibrio inmunológico. Mediante un abordaje innovador y empleando un tejido que se descarta y se desecha en el transcurso de las cirugías cardiacas, hemos desarrollado en mi grupo una terapia celular que podría prevenir el rechazo a trasplantes, y también otras enfermedades asociadas a procesos inflamatorios.

En los pacientes trasplantados (niños y adultos) el único tratamiento disponible para evitar el rechazo son los fármacos inmunosupresores, que bajan todas las defensas del paciente, las que provocan el rechazo, pero también las que nos protegen frente a infecciones o el cáncer. La diferencia de nuestro abordaje con respecto a las terapias que emplean fármacos químicos es que empleamos células vivas, que son mucho más eficaces y actúan sólo donde y cuando deben actuar, sin comprometer la capacidad defensiva de nuestro sistema inmunológico.

Por otra parte, ¿Cómo podría esa terapia, si es posible, ayudar en otro tipo de enfermedades?

La terapia celular que hemos desarrollado tiene la capacidad de restablecer el correcto equilibrio inmunológico, y por tanto no será sólo útil evitando el rechazo a trasplante, sino cualquier enfermedad producida por una desregulación del sistema inmune o proceso inflamatorio perjudicial. Entre las posibles indicaciones está el tratamiento de las enfermedades autoinmunes, que afectan a cerca de un 10% de la población. En estas enfermedades se produce una respuesta inadecuada de nuestras defensas contra nuestras propias células o tejidos, lo cual desencadena diversas enfermedades como la diabetes tipo 1, el lupus, la artritis reumatoide, la psoriasis, e incluso varias enfermedades neurodegenerativas.

En la actualidad estamos explorando el uso de esta terapia en pacientes adultos con distrés respiratorio ingresados en la UCI, que puede deberse a un empeoramiento por COVID, gripe u otras enfermedades graves. En los próximos años queremos también estudiar la eficacia de esta terapia en las enfermedades autoinmunes.

¿Cuál fue el proceso de investigación y desarrollo detrás de esta técnica?

Como todos los procesos de investigación, todo empieza por la búsqueda de ampliar conocimiento o por resolver un problema no resuelto. En nuestro caso, la falta de alternativas terapéuticas eficaces en este tipo de enfermedades mediadas por el sistema inmune, y el gran problema que planteaba el rechazo inmunológico y la supervivencia del órgano trasplantado en los niños trasplantados de corazón fue el catalizador que nos impulsó a desarrollar este proyecto. Primero identificamos en profundidad que papel jugaba la desregulación inmune en estas enfermedades y en particular en el riesgo de rechazo en los niños trasplantados. Tras identificar que la población de células denominada Treg es capaz de promover la tolerancia inmune y el equilibrio inmunológico investigamos como explotar esta capacidad desarrollando una terapia con estas células Treg. Una vez diseñada la terapia y pasando las estrictas evaluaciones de la agencia española del medicamento para confirmar su seguridad iniciamos un ensayo clínico en niños trasplantados de corazón para demostrar su eficacia evitando el rechazo.

¿Cuáles son los próximos pasos en la investigación y desarrollo de esta técnica, y cuál es su visión a futuro para su implementación más amplia en pacientes trasplantados de corazón pediátricos?

Hasta la fecha, hemos tratado a 7 bebés trasplantados de corazón con muy buenos resultados. Nuestro objetivo es poner esta terapia a disposición de todos los bebés que se trasplantan de corazón en España, y prolongar con ello la duración del órgano trasplantado evitando el rechazo.

Exploraremos también si la eficacia de esta terapia puede permitir reducir la dosis de inmunosupresores que reciben estos pacientes y si con administraciones cada cierto tiempo de estas células podemos conseguir que un órgano trasplantado dure para toda la vida, que es nuestro principal desafío.

Y como he comentado, además de emplear esta terapia para prevenir el rechazo a trasplante, queremos explorar su utilidad en el tratamiento de las enfermedades autoinmunes, que tienen una altísima incidencia en la población.

 Imaginamos, dado el campo en el que trabaja, que por muchas ayudas que haya nunca es suficiente, ¿Con qué tipo de apoyos cuentan para poder desarrollar sus investigaciones?

Efectivamente, la financiación para investigación nunca es suficiente, pero en nuestro país es realmente escasa y una asignatura pendiente para ponernos al nivel de las principales potencias mundiales.

La inversión en investigación es una inversión a medio largo plazo, y se necesita crear una estructura sólida y mantenerla para recoger frutos. Pero es la investigación en distintas disciplinas estratégicas (medicina, energía, tecnología, medio ambiente) en la que se apoya el progreso y el crecimiento de un país. Sin ciencia no hay futuro, y tenemos evidencias recientes de ello de cómo la investigación biomédica y el desarrollo en tiempo récord de vacunas frente a la COVID-19 ha rescatado a la humanidad de una catástrofe aun mayor que hubiera paralizado la economía y costado la vida a gran parte de la población.

Nuestra investigación, sobre todo el proceso de trasladar los hallazgos al paciente es muy costoso, y ha sido posible gracias a la apuesta de los Ministerios de Ciencia, Innovación y universidades y del Ministerio de Sanidad de financiar los proyectos de investigación biomédica y en especial aquellos de investigación clínica independiente, que permiten iniciar ensayos clínicos con las terapias desarrolladas desde el sector público. Además, una figura muy presente en otros países y que empieza a cobrar relevancia en España es el mecenazgo, donde Fundaciones privadas o familias concienciadas realizan importantes donaciones económicas para sostener la ciencia y este tipo de proyectos que tanta repercusión social tiene. En nuestro caso, además de la financiación pública obtenida a través del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) que es el organismo gubernamental que financia la investigación biomédica, hemos contado con el apoyo de la Fundación Familia Alonso, que ha hecho posible este proyecto en niños trasplantados de corazón.

En su discurso cuando recibió el nombramiento de hijo predilecto, hizo hincapié en la necesidad de la educación y la ciencia y la innovación, ¿cree que las instituciones públicas se implican lo suficiente estas áreas?

Los centros de educación a todos los niveles (primaria, secundaria, universidad) juegan un papel determinante en transmitir la importancia de la ciencia y la innovación y promover vocaciones científicas. La calidad de la enseñanza en estas disciplinas, e impartir las materias científicas de forma accesible para los alumnos es muy importante para sentar las bases científicas del conocimiento y evitar que los estudiantes rechacen estas disciplinas por la complejidad o mala enseñanza de las asignaturas científicas. Es responsabilidad de los profesores transformar el miedo a las matemáticas, la física, la química o la biología en un mejor entendimiento de lo apasionante de estas materias que permita a los alumnos disfrutar con su aprendizaje.

Otro aspecto que en mi opinión se debería mejorar en la educación secundaria es la orientación que reciben los estudiantes sobre las distintas salidas profesionales, y sobre todo que dispongan de información de primera mano de en qué consiste el trabajo en las distintas disciplinas, a través de programas de prácticas o visitas a centros tecnológicos o de investigación.

¿Qué les diría a los políticos para mejorar la investigación científica en nuestro país? ¿Qué deberían aportar las instituciones para apoyar a los equipos investigadores como el suyo para seguir avanzando?

Tanto a los políticos como a la ciudadanía yo le pediría una mayor concienciación sobre la importancia de la investigación y desarrollo, y de lo importante que es invertir recursos en esta área para garantizar la progresión del país y el futuro de las generaciones siguientes. La apuesta por la investigación no puede ser tímida, porque hará que perdamos el tren en el que ya viajan los países más desarrollados (EE. UU., Reino Unido, Alemania, Francia, Japón, etc.) y debe ser sostenida y no sometida a los vaivenes políticos. Porque reducir la inversión en investigación, aunque sea por un periodo corto de tiempo, como se ha hecho en las crisis económicas hace tambalearse y caer la estructura generada a lo largo de los años con tanto esfuerzo y promueve la fuga de talento a otros países.

Es una responsabilidad de los políticos, pero también de los ciudadanos, que deben exigir políticas de apoyo a la investigación y desarrollo en los programas electorales, y conocer y celebrar los avances en investigación que se consiguen en nuestro país, donde sin duda hay pocos medios, pero mucho talento científico.