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    El proyecto del Cristo Yacente ha sido una labor de paciencia y devoción. Iniciado originalmente hace 40 años, el proceso sufrió diversas interrupciones debido a cambios en la parroquia y falta de consenso sobre la iconografía de la pieza. Sin embargo, en los últimos meses, la cofradía local decidió impulsar la terminación de este «bloque de madera quemada» que carecía incluso de extremidades. Enrique aceptó el reto con una frase clave objetivo en mente: devolver la dignidad a una imagen que es patrimonio emocional de su pueblo.

    Entrevista Enrique Navarro - Tallista 2026 - 032

    La técnica de este artesano se forjó en talleres de Illescas, donde superó incluso a sus maestros en la ejecución de piezas complejas como la Virgen Blanca de Toledo. Para Enrique, la talla religiosa en Seseña y en toda la comarca no es solo una cuestión de técnica, sino de alma. Según explica el autor, el verdadero desafío reside en transmitir sentimientos como el dolor o la dulzura a través de la gubia, logrando que la madera deje de ser un material inerte para convertirse en una expresión de fe y arte.

    Con una carrera que ha llevado sus marcos y esculturas hasta Estados Unidos y la Casa Real, Enrique disfruta hoy de su oficio con la calma de la jubilación, trabajando en piezas personales y recibiendo el reconocimiento de sus vecinos. La culminación de esta talla religiosa en Seseña representa el broche de oro a una vida dedicada a transformar el dibujo en relieve y la madera en historia viva.

    Para comenzar, ¿Cómo fueron sus inicios en el mundo de la talla?
    Empecé en casa de Pelayo, un señor que vino al pueblo y me vio haciendo mis primeras piezas. Yo ya hacía “mis cositas” de forma espontánea; recuerdo que mi madre le enseñó unas piedras y cabezas que yo tallaba y dejaba por ahí. Él se interesó de inmediato.

    ¿Qué edad tenía entonces?
    Unos nueve o diez años, pero ya a los ocho sabía lo que tenía entre las manos. Mi padre aún guarda la cabeza de un toro, del tamaño de un garbanzo, que tallé en hueso y sin herramientas profesionales a esa edad. Ese fue el origen de todo. Al ver mi habilidad, aquel señor le propuso a mi padre, que entonces trabajaba en el campo, que yo aprendiera el oficio con un amigo suyo de Illescas que era tallista. Pasó de una afición infantil a un aprendizaje formal.

    Entrevista Enrique Navarro - Tallista 2026 - 034¿Cómo fue ese encuentro con las herramientas profesionales?
    Yo no sabía ni lo que era una gubia; venía del campo. Cuando llegué al taller me pusieron a hacer unos copetes para muebles. Me encontré con muchísimas herramientas, cada una con una boca distinta, y no sabía cuál usar. Mi maestro, Pedro, no estaba en ese momento y tardó un mes en llegar. Cuando por fin apareció, me quedé admirado viendo su habilidad.

    ¿En qué momento sintió que esa destreza se convertía en su verdadera profesión?
    Lo supe desde el principio. Después de hacer la mili, empecé a notar que mi agilidad en las manos iba a más; desarrollaba el trabajo más rápido que los demás. En el taller éramos siete y, cuando venían los representantes de Toledo, siempre me señalaban a mí: «Mira cómo talla el chaval que han traído del campo». Yo sentía que tenía un don especial.

    Hay una anécdota muy significativa sobre una Virgen Blanca de Toledo que talló usted…
    Así es. Estábamos tallando la Virgen Blanca de Toledo a mano, sin copiadora. Mi maestro estaba en un extremo del banco y yo en el otro. Me retaron a hacer una escultura, que ya es un paso más allá del ornamento. Terminé la mía antes que el maestro y me puse con la siguiente. Cuando llegó Carmen, la mujer de Pelayo, se acercó a ver las piezas y exclamó: «¡Pero si esta es más bonita que el modelo!». Al ver la del maestro, dijo que estaba «horrorosa» en comparación. Aquello generó mucha tensión porque yo era un novato forastero y el aprendiz había superado al maestro. El dueño, Pelayo, zanjó la disputa dándome la razón y subiéndome el sueldo diez pesetas. Me quedé con él cuatro años hasta que me establecí por mi cuenta.

    Entrevista Enrique Navarro - Cristo Yacente 2026 - 046Recientemente ha restaurado el Cristo Yacente de Seseña. ¿Qué ha significado este encargo para usted?
    Una emoción inmensa. Es el Cristo de mi pueblo, una antigüedad de la escuela de Berruguete. Sentí una responsabilidad enorme por el estado en el que se encontraba; era un bloque de madera quemado al que le faltaban hasta los pies.

    Entrevista Enrique Navarro - Tallista 2026 - 033Es una obra que ha esperado mucho tiempo para ser terminada, ¿verdad?
    Sí, empezamos a trabajar en él hace 40 años, pero por cambios de sacerdotes y falta de consenso sobre si debía ser Yacente o Crucificado, el proyecto se detuvo. Este año, la cofradía decidió que había que terminarlo. Me lo trajeron en julio para trabajar con tiempo, porque la madera se mueve y hay que controlar las posibles grietas. Ha sido uno de mis trabajos más especiales, junto a otras obras que tengo en Yepes, Ciempozuelos o Illescas.

    ¿Qué es lo más difícil de lograr al enfrentarse a una imagen religiosa?
    Lo más difícil es transmitir lo que llevas dentro. Un encargo se puede ejecutar mecánicamente, pero cuando haces algo que sale de ti, debes estudiar mucho las proporciones y la expresión: si debe ser doliente o consoladora. El dolor de una madre al perder a un hijo debe reflejarse en la madera. Si el trozo de madera no transmite bondad o dulzura, la imagen no tiene alma. El arte es como la firma de cada uno; hay que dar el paso con valentía, no con miedo.

    ¿Siente que el público y sus vecinos de Seseña valoran este oficio artesano?
    Los vecinos de este barrio somos como una familia. Ahora voy por la calle y me felicitan constantemente. Los más mayores, que recordaban el Cristo como un trozo de madera quemada, no pueden creer el cambio. A los jóvenes quizá les falta algo de cultura artística, pero la cofradía está muy volcada.

    Recordando sus años escolares, parece que su destino ya estaba marcado.
    Totalmente. Yo era muy torpe para los estudios y muy nervioso, pero con la madera me transformaba. Mi maestro, Don Antonio, siempre me decía: «Enrique, tú no escribes las letras, las dibujas». Se quedaba admirado con las cositas que yo tallaba. Incluso le hacía los trabajos manuales a un primo mío que estudiaba en Madrid para que sacara sobresalientes.

    Entrevista Enrique Navarro - Tallista 2026 - 032Ahora que está jubilado, ¿Cómo vive su oficio?
    Ahora es cuando más disfruto. Antes trabajaba por encargo, en serie, bajo la presión de ser autónomo. Ahora voy a mi ritmo, hago lo que quiero y me recreo en cada detalle, como un nacimiento que estoy tallando ahora. Es una satisfacción inmensa ver tus piezas repartidas por todas partes.

    Su obra ha llegado incluso fuera de nuestras fronteras.
    Sí, hemos enviado marcos para pintores famosos al extranjero, a Estados Unidos, e incluso este invierno trabajamos en un marco para la Casa Real. Es toda una vida dedicada a esto; si juntara todo lo que he hecho, no cabría en esta casa.

    Enrique, muchas gracias por abrirnos las puertas de su taller y compartir la sabiduría de un oficio tan noble.
    Gracias a vosotros. Ha sido un placer.

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    Entrevista Enrique Navarro Tallista Seseña 2026 - 001

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